sábado, 10 de diciembre de 2011

LAS MAQUILADORAS EN MÉXICO

                                           
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — Si Estados Unidos no resuelve la crisis crediticia la industria maquiladora y manufacturera de exportación en México, sería una de las más afectadas, advirtió el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIMME

“Los sectores que más se han visto golpeados hasta el momento son el automotriz y el textil”, dijo en entrevista el líder de los maquiladores, César Castro.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el viernes el plan de rescate para el sistema financiero de 700,000 millones de dólares, con lo que planea sanar los créditos hipotecarios ‘tóxicos’ que afectaron a muchas instituciones bancarias de inversión.

En el último reporte de agosto de la industria automotriz mexicana se registró una caída de 14.7% a tasa anual en las exportaciones, y la producción de automóviles descendió un 4.7%.

Las ventas de autos a Estados Unidos –mercado al que se dentina el 70.8% de las exportaciones- disminuyeron un 2.4%, debido a la desaceleración en la economía estadounidense.

INMIGRACIONES EN ESTADOS UNIDOS

MIGRACIONES
EN
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA


En este trabajo voy a investigar sobre las migraciones en Estados Unidos de América. Si definimos la palabra migraciones, tendríamos como resultado: entrar o salir de un territorio geográfico determinado. Las migraciones pueden ser: Inmigraciones o Emigraciones. Inmigraciones significa que entren y Emigraciones significan que salgan de un determinado lugar. También, las migraciones se pueden clasificar en distintos tipos: temporal, estacional, pendular, éxodo rural, interna, intra urbana e internacional. Como todo acontecimiento, las migraciones tienen una(s) causa y una(s) consecuencia.
En resumen, en este trabajo se va a contar la historia de las migraciones de E.E.U.U, pasando por las causas, por quienes fueron los primeros en llegar a E.E.U.U., que fue lo que hicieron, lo que produjeron, etc. Un gran análisis incluyendo una clasificación de migraciones y sus consecuencias.
HISTORIA DE LAS INMIGRACIONES EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
La historia del pueblo norteamericano es la historia de inmigrantes. Los Estados Unidos han recibido más inmigrantes que ningún otro país. Más del 75% de todas las personas que algún día abandonaron sus patrias vinieron a asentarse en los Estados Unidos.
La emigración a América empezó hace más de 20.000 años. En aquel tiempo, grupos de cazadores trashumantes siguieron a rebaños de animales de Asia a América a través de un puente de tierra, en el norte, donde hoy se encuentra el Estrecho de Bering. ¿Por qué emprendieron estos primeros colonos europeos una peligrosa travesía marítima, sufriendo grandes dificultades, para venir a establecerse a una tierra desconocida? Los impulsaron los mismos deseos que siguen trayendo inmigrantes el día de hoy. Los primeros colonos europeos iban en busca de tierra, riquezas y libertad: una vida mejor. Algunos colonos vinieron a América en pos de libertad religiosa ya que en América podían rendir culto a Dios a su manera.
Entre 1619 y 1808, cerca de 500.000 africanos fueron traídos a las colonias estadounidenses obligadamente para que sean esclavos. Pero importar esclavos a los Estados Unidos fue declarado delito en 1808. Para 1810 había 7,2 millones de habitantes en los Estados Unidos, de los cuales 1,2 millones eran esclavos y 186.768 negros libres. Hoy los negros norteamericanos constituyen cerca del 12% de la población total.
Entre 1840 y 1860 en Europa, el hambre, las malas cosechas, la creciente población y la inquietud política causaron que cerca de cinco millones de personas abandonaran cada año sus países. Además la tierra e los E.E.U.U. fue siempre muy abundante y relativamente barata, mientras que la mano de obra era escasa y relativamente costosa. Un descenso del índice de natalidad que coincidió con el despegue de la industria y la urbanización reforzó esta situación. En el siglo XIX los E.E.U.U. siguieron siendo un fuerte imán para inmigrantes, que les ofrecía oportunidades de tener granjas en el campo o conseguir trabajo en las ciudades. Sumándose a esto, también se decía que en América del Norte había oportunidad económica y libertad política y religiosa. Todas estas llamativas características
de este país incrementaban las ganas de que gente de Europa viajara a E.E.U.U.
Coincidentemente, entre los años 1845 y 1850, el pueblo irlandés padeció de hambre a causa de que una epidemia que causó la putrefacción de la papa. También habían otras razones para la migración de los irlandeses: resentimiento con el gobierno, terratenientes, el protestantismo y los impuestos británicos. Esta prolongada depresión que trajo consigo inmensas penurias sociales provocó la inmigración de irlandeses a E.E.U.U. Hoy, en los E.E.U.U. hay más de 13 millones de norteamericanos con trascendencia irlandesa.
Durante la Guerra Civil, el gobierno federal fomentó la inmigración de Europa, especialmente de los estados alemanes, ofreciendo concesiones de tierra a los inmigrantes que sirvieran en los ejércitos del norte. En 1854, 215.000 alemanes desembarcaron en puertos estadounidenses. Entre estos inmigrantes había un gran número de profesionales, gente culta (médicos, abogados, profesores, ingenieros), algunos de ellos refugiados de la fallida Revolución alemana de 1830 y 1848. Además de toda una gama de opiniones políticas que iban desde el conservatismo hasta el marxismo. Una tercera parte de los nuevos inmigrantes profesaba la religión católica, muchos eran protestantes (en general luteranos)y había un significativo número de judíos, ateos librepensadores y agnósticos. A diferencia de los irlandeses, entre los alemanes había muchos granjeros independientes, trabajadores capacitados y dueños de almacenes que llegaron con medios para establecerse en la ciudad o en el campo. Los alemanes, también, viajaron junto a sus familias lo que les ayudaría a preservar su idioma y cultura. Hoy, un tercio de los norteamericanos son de ascendencia alemana.
Otros dos grupos que empezaron que empezaron a llegar en cantidad considerable durante las décadas de 1840 y 1850 fueron los inmigrantes escandinavos que no excedieron los mil hombres hasta 1843, pero en 1860 vivían en los E.E.U.U. 72.600 escandinavos. Y los noruegos y los suecos que llegaban generalmente en grupos familiares a Wisconsin y Mennesota, donde el clima y los bosques les recordaban los de su patria.
En 1896, más de la mitad de todos los inmigrantes eran polacos, húngaros y checos.
Durante el decenio de 1880, los judíos sufrieron sangrientas matanzas por todo el este de Europa. Muchos millares escaparon de una muerte casi segura a los E.E.U.U. Hoy hay cerca de 5,7 millones de judíos norteamericanos viviendo en los V, y comprenden cerca del 2,2% de la población total.
Los E.E.U.U. estaban siendo conocidos por el mundo entero como refugio y lugar de recepción para gente de muchas naciones. En 1886, como gesto de amistad, Francia donó a los E.E.U.U. la Estatua de la Libertad. Esta estatua es símbolo de la esperanza y la libertad que ofrece el país. Las palabras grabadas en la estatua de La Libertad son una inspiración para gente de muchos países que esperan ir a los E.E.U.U.: “Dadme a vuestros pobres, a los fatigados, a las masas que anhelan respirar en libertad. Las míseras sobras de vuestras atestadas costas. Enviadme a ellos, a los que no tienen hogar, a los que fueron arrojados por la tempestad. ¡Yo levanto mi lámpara sobre la puerta de oro!”.
En los 30 años transcurridos entre 1890 y 1920, más de 18,2 millones de inmigrantes invadieron las costas de los E.E.U.U. En 1910, 14,4% de todos los residentes habían nacido en el extranjero; hoy, cerca del 6,2% de todos lo residentes norteamericanos
nacieron en el extranjero.
Los E.E.U.U. siempre habían sido tierra de inmigrantes, pero la bienvenida que se les había dado con frecuencia no era muy cordial. Para muchos nativos, estas oleadas de extranjeros al territorio planteaban una amenaza de lenguas desconocidas, costumbres misteriosas y, quizá lo peor de todo, temidas religiones. Después de 1840 las oleadas de inmigración se tornaron críticas para la dinámica del crecimiento. El incremento de la población contribuía al crecimiento económico y a la demanda, ya fuera que el recién llegado se dedicara a la agricultura o se estableciera en una ciudad. Muchos ciudadanos se preocuparon, pensando que estos nuevos norteamericanos les quitarían sus empleos. Los ciudadanos empezaron a pedir que el congreso limitara el número de inmigrantes.
RESTRICCIÓN A LA INMIGRACIÓN
Una de las primeras restricciones fue que no se admitiría en E.E.U.U. a ningún extranjero a menos que algo justifique su entrada en el país.
El congreso empezó a aprobar leyes que prohibían la entrada a cierto tipo de inmigrantes. Se negaron a aceptar inmigrantes que fueran prostitutas, ex presidiarios, dementes, retrasados mentales, vagabundos, revolucionarios, personas que sufrieran enfermedades graves y niños que no tuvieran al menos a uno de sus padres.
Estas reglas sólo contuvieron al 1% de los inmigrantes. Por ello, el congreso trató de negar la entrada a los inmigrantes que no supieran lee o escribir. Pero, el presidente de los E.E.U.U., Grover, Cleveland, negó dar su aprobación.
En 1924, el congreso aprobó la Ley de Inmigración Reed Johnson, que fijaba límites al número de personas de cada país extranjero a las que se permitía inmigrar.
La mezcla del actual pueblo norteamericano refleja este antiguo sistema. Por ejemplo, hasta el decenio de 1970, casi 81% de todos los recién llegados a los E.E.U.U. emigraron de 10 naciones: 14,8% llegó de Alemania, 11,1% de Italia, 10,3% de la Gran Bretaña, 10% de Irlanda, 9,2% de Austria y Hungría, 8,6% de Canadá, 7,1% de Rusia, 4,1% de México, 3% de las Indias Occidentales y 2,7% de Suecia.
En la década de 1850 el súbito desarrollo de California a raíz del descubrimiento de oro atrajo chinos que, al igual que los irlandeses en el este, hicieron el trabajo pesado de construcción. En 1860, los chinos radicados en los E.E.U.U. llegaban a 35.500. Los ciudadanos del oeste de los E.E.U.U. temían que los chinos y otros asiáticos ocuparan los empleos de la construcción, y hubo gran animosidad contra ellos. Por esta razón, en 1882 sale la ley de exclusión de chinos. También se negó la entrada a otros asiáticos. En 1924, no se permitieron inmigrantes asiáticos en los E.E.U.U.
En 1949, y en adelante se volvió a permitir a los chinos entrar en el país y volverse ciudadanos americanos. Cerca de 3,6 millones de asiáticos viven en los E.E.U.U., comprendiendo cerca de 1,6% de la población. Los inmigrantes asiáticos proceden de países muy diferentes, incluyendo la República Popular de China, Japón, Laos, las Filipinas, Vietnam, Corea del Sur, Camboya y Tailandia.
LOS REFUGIADOS
Después de la Segunda Guerra Mundial, los E.E.U.U. empezaron a aceptar refugiados como grupo especial. En 1956, miles de húngaros buscaron refugio después que la Unión Soviética aplastó el intento de establecer un gobierno no comunista en Hungría. Después que Fidel Castro se adueñó de Cuba en 1959, los E.E.U.U. aceptaron a 700.000 refugiados cubanos. Una vez más, en 1980, los E.E.U.U. aceptaron a un grupo especial de más de 110.000refugiados cubanos que acudieron en barcas atestadas. También E.E.U.U. ha aceptado asiáticos del sur que huían de la persecución desatada al término de la Guerra de Vietnam. Desde 1975 los E.E.U.U. han aceptado a 750.000 refugiados de Vietnam, Camboya y Laos.
¿QUIENES SON LOS INMIGRANTES?
En 1965, el presidente Lyndon B. Johnson signó una nueva ley signada. De acuerdo con la nueva ley, no se considerará el país de origen de la persona, así como nunca ha habido impedimentos legales basados en su raza o sus creencias.
Desde 1965, los E.E.U.U. han aceptado inmigrantes estrictamente sobre de hace antes la solicitud, dentro de los límites anuales generales.
Poco después de ser aprobada la ley de 1965 empezaron a cambiar las pautas de inmigración. Aumentó agudamente la inmigración de naciones no europeas. Desde el 1 de julio de 1960 hasta el 30 de junio de 1964, ingresaron alrededor de 1.154.000 inmigrantes, el 43% de los cuales procedía de Europa, el 36% de América Latina, el 12% de la América anglosajona, el 8% de toda Asia y el 1% de África y Oceanía juntas. Estos inmigrantes eran en su mayoría jóvenes, solteros y del sexo femenino. Una tercera parte no llegaba a los 20 años de edad, otra tercera parte contaba entre 20 y 29 años, y el tercio restante lo componían emigrantes de 30 años en adelante. El censo arrojó la cifra de 34 millones de residentes de origen extranjero, las cantidades mayores de las cuales fueron por este orden, italianos, alemanes, canadienses, británicos, polacos, rusos, irlandeses, y mexicanos (de entre ellos 9,7 millones nacidos en el extranjero). Hoy los grupos de inmigrantes de Asia y de América Latina suman cerca de 40%. Los puntos culminantes de origen de que procedieron los nuevos norteamericanos en 1985 fueron México, las Filipinas, Corea del Sur, Vietnam, la India, la República Popular China, Taiwan y Hong Kong. Cerca de 61.000 de estos inmigrantes legales fueron mexicanos. Hubo 47.978 inmigrantes filipinos. Vietnam contribuyó con 31.895 personas. Cerca de 35.253 vinieron de Corea, 26.026 de la India y 44.853 de la República Popular de China, Taiwan y Hong Kong.
Los E.E.U.U. limitan la inmigración legal a 270.00 recién llegados por año. Solo 20.000 pueden proceder de un solo país. De acuerdo con el límite legal de 270.000 nuevos inmigrantes, hay un sistema de prioridad sobre la base de la capacidad profesional y los lazos familiares. Este sistema ayuda a decidir quién entrará primero. Las personas a quienes se permiten la entrada antes son hijos solteros de más de 21 años de ciudadanos norteamericanos. Los segundos en la línea son cónyuges o hijos solteros de residentes extranjeros. Vienen después personas con capacidades especiales, como médico y enfermeras. Las personas que no llenan los requisitos para la lista de preferencia sólo tienen una limitada posibilidad de inmigración porque casi todos los espacios han sido tomados por personas que sí los llenaron.
Los E.E.U.U. también aceptan a otros grupos de personas, además de los 270.000 inmigrantes “regulares”. En 1850, los E.E.U.U. aceptaron a cerca de 90.000 refugiados que huyeron de sus patrias porque temían persecuciones resultantes de sus ideas políticas, su raza, su religión o su nacionalidad. Además, los E.E.U.U. dieron refugio a cerca de 5.000 asilados. En 1985, los E.E.U.U. rechazaron 14.172 peticiones de asilo. Para que estas peticiones sean aceptadas, el solicitante de asilo debe comprobar que es objeto de persecución personal, racial, política o religiosa.
Los miembros de familias con parientes en los E.E.U.U. pueden entrar en el país aun si ya se llegó al límite legal del año.
LOS INMIGRANTES ILEGALES
No todos los inmigrantes entran legalmente a los E.E.U.U. A fines de 1985, se estimó que entre 2 y 10 millones de personas vivían ilegalmente en el país, y por lo menos 500.000 más llegaron ese año.
Muchos creen que estos inmigrantes ilegales les quitan los empleos a los norteamericanos. Algunos patrones norteamericanos han explotado a los trabajadores ilegales, pagándoles menos del salario mínimo legal y haciéndolos laborar en condiciones pésimas. Los inmigrantes ilegales no se pueden quejar, pues el empleador puede acusarlo y así los echan del país.
Para eliminar problemas respecto a los inmigrantes ilegales, en 1986 el Congreso aprobó una ley. Bajo esta nueva ley, muchos inmigrantes ilegales que están en los V desde 1982 pueden solicitar su residencial legal, lo cual, a la larga, les permitirá permanecer en el país permanentemente y obtener la protección éste.
LA INMIGRACIÓN ACTUAL
Hoy no es raro caminar por las calles de los E.E.U.U. y oír hablar español. En 1950 había menos de 4 millones de residentes de los E.E.U.U. que procedían de países de habla hispana. Hoy se calcula que hay 17,6 millones de hispanohablantes en el país. Cerca del 60% de éstos en los E.E.U.U. tuvieron su origen en México. El otro 40% procede de una diversidad de países, incluso el salvador, la República Dominicana y Colombia.
Antiguamente se pensaba que los E.E.U.U. era un verdadero “crisol” de inmigrantes. Un “crisol” significa que, como entraban en los E.E.U.U. inmigrantes de muchas culturas distintas, sus antiguas costumbres se fundían y ellos llegaban a ser parte de una cultura enteramente nueva.
A menudo, grupos de norteamericanos de una misma cultura se unen. Viven juntos en comunidades distintivas, como “barrios chinos” o “pequeñas italias”. Vivir en comunidades con el mismo grupo étnico, da a los nuevos norteamericanos la seguridad de compartir una lengua y tradiciones comunes con personas que los comprenden.

Latinos acosados en Estados Unidos


"Ningún humano es ilegal" fue la consigna de las marchas realizadas en Estados Unidos en favor de los derechos de los inmigrantes.
La persecución de latinos indocumentados en Estados Unidos no se concentra tan sólo en el estado de Arizona. Una lista con alrededor de 1,300 nombres de latinos que viven en el estado de Utah fue enviada al Departamento de Inmigración por un grupo anónimo. Esta carta incluye información personal, como el seguro social, nombres de 200 niños e inclusive, las fechas en las que seis mujeres esperan dar a luz. Muchas de estas personas son residentes legales de Utah. El gobernador de este estado ha comenzado una investigación, ya que se sospecha que bases de datos confidenciales fueron utilizadas para conseguir la información.
Tony Yapias, director de Proyecto Latino en Utah ha expresado que la comunidad se siente indignada y ha entrado en un estado de miedo, ya que la carta, firmada con el nombre de “Concerned Citizens” expresa que la comunidad latina es la causante del aumento en la criminalidad y el uso de drogas y alcohol.

POBREZA EN AMERICA LATINA

POBREZA

¿SIN SALIDA?
Cómo combatir
la pobreza y
la desigualdad
persistentes en
América Latina
                                    
Tras atravesar variados episodios de crisis o desaceleración a fines de los años noventa y principios de la década actual, la economía de América Latina goza hoy de perspectivas más halagüeñas y continúa recuperándose. Pero la pobreza y la desigualdad del ingreso se mantiene persistentemente altas y muy arraigadas.
Si bien la región en su conjunto se encamina a lograr los Objetivos de Desarrollo de Milenio en materia de desarrollo humano —aventajando a otras regiones en términos de
mortalidad infantil, acceso a agua potable e igualdad de género en educación—, va a la zaga, junto con África subsahariana,en el plano de la pobreza. Según estimaciones delBanco Mundial, América Latina podría no alcanzar, por 1 punto porcentual de diferencia, el objetivo previsto para 2015 de reducir a la mitad el nivel de pobreza de 1990.

¿Cuál es la verdadera dimensión del problema? ¿Por qué
no se ha progresado más? ¿Cómo puede revertirse la situación?


En este artículo se exploran estas cuestiones y se argumenta
que la clave para reducir la pobreza en América
Latina —con sus 500 millones de habitantes— es dotar de
igualdad de oportunidades a los menos favorecidos, para
mejorar su nivel de vida mediante el acceso a la educación,
la salud, la infraestructura y los servicios financieros. Así
podrán participar en el crecimiento económico y contribuir
a generarlo.

Sinopsis del problema
Medir la pobreza plantea un reto para analistas y autoridades.
Las organizaciones internacionales utilizan la paridad delpoder adquisitivo (PPA) para facilitar la comparación a nivel internacional. Tomando como base la PPA de US$1 al día, el Banco Mundial estima que entre 1990 y 2001 la extrema pobreza
disminuyó en la región del 11,3% al 9,5%, aunque, por efecto del crecimiento poblacional, el número de personas que viven con US$1 por día se mantuvo en 50 millones (véase el cuadro), y las estimaciones preliminares respecto de años más recientes muestran un incremento leve de la tasa de pobreza. Pero si el valor de referencia es la PPA de US$2 por día, la pobreza no ha retrocedido mucho. Según estimaciones del Banco Mundial, la proporción de la población en situación de pobreza ha permanecido en alrededor del 25% desde mediados de los noventa y, por el crecimiento poblacional, el número de pobres se elevó hasta alrededor de 128 millones a comienzos de esta década.
Sin embargo, los niveles de pobreza que los analistas y las organizaciones regionales
atribuyen a América Latina y el Caribe suelen ser mucho más elevados.
La razón es que los países adoptan su propia línea de pobreza para reflejar
tanto las condiciones socioeconómicas internas como sus estándares de bienestar.
Las líneas nacionales no son estrictamente comparables entre diferentes países, pero permiten a cada gobierno dar seguimiento a los avances y determinar el número de potenciales beneficiarios de las políticas de alivio de la pobreza según los estándares nacionales.
Medida en función de esas líneas nacionales (según datos de la Base de datos socioeconómicos de América Latina y el Caribe), la pobreza afecta al 39% de los latinoamericanos, lo que significa que más de 200 millones de personas carecen de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades de alimentos y otros gastos básicos. La pobreza extrema —que marca la imposibilidad de acceder a una canasta de ingesta calórica mínima— cayó levemente del 22,5% a principios de los años noventa al 18,6% a comienzos de esta década; actualmente afecta a alrededor de 96 millonesde personas.
Los promedios regionales ocultan además diferencias considerables en niveles y tendencias entre distintos países.
Por ejemplo, según datos nacionales sobre la pobreza, la tasa oscila desde más del 60% en Bolivia y Honduras hasta menos del 30% en Chile y Uruguay. Además, dentro de cada país esas tasas varían significativamente, especialmente en función del origen étnico (véase “Los pueblos indígenas de América Latina” en la página 23). En México el 90% de la población indígena vive por debajo de la línea nacional de la pobreza, frente a un 47% entre la población no indígena. En Guatemala, esas cifras alcanzan el 74% y 38%, respectivamente.
En Brasil, la pobreza alcanza al 41% de los habitantes de ascendencia africana, en comparación con un 17% de la población blanca.

Causas de la alta tasa de pobreza
¿Cómo se explica que la pobreza siga siendo tan alta?
En primer lugar, el crecimiento económico ha sido insuficiente.
Es bien sabido que existe una estrecha vinculación entre una baja sostenida de la pobreza y el crecimiento económico, pero en los últimos 15 años la tasa de crecimiento per cápita de la región ha sido de un exiguo 1%. Además, el grado de respuesta del ingreso de los pobres a ese crecimiento —la elasticidad
pobreza-crecimiento— puede variar mucho, entre otras causas,por el nivel de desigualdad del ingreso, que en América Latina es extremadamente alto (véase el gráfico 1). En consecuencia, por cada 1% de crecimiento que registra la región, la
pobreza cae en promedio solo en 1 punto porcentual, y el crecimiento medio de la región en su conjunto durante los últimos 15 años ha estado apenas por encima del 1% anual.
Segundo, el crecimiento ha favorecido menos a los pobres. El gráfico 2 muestra que, en muchos países —como Paraguay y Argentina—, el ingreso per cápita del 40% más pobre cayó desde mediados de los años noventa; y donde el ingreso per cápita de la población más pobre se incrementó, el aumento fue menor que el del promedio de la población en su conjunto.
Solo en unos pocos casos —Chile, Nicaragua y Perú—el aumento del ingreso de los pobres superó significativamente el crecimiento medio nacional.
Tercero, aunque en general la estabilidad macroeconómica de la región ha mejorado en los últimos 15 años, la sucesión de crisis —particularmente a fines de la década de 1990 en su Informe sobre el desarrollo mundial 2006 y en otro informe de próxima publicación referido a América Latina.
La falta de igualdad de oportunidades no solo impide que el crecimiento beneficie a los pobres de América Latina, sino que también puede menguar la prosperidad económica de toda la población. Esa desigualdad es un tema central para la política
del desarrollo porque puede corregirse mediante políticas públicas
eficaces.


Definir una estrategia eficaz

Como la pobreza es multidimensional, exige que los países emprendan intervenciones en varios frentes, aunque con limitados recursos y escaso capital político. Hay que hallar el modo de
coordinar esas diversas intervenciones, y las estrategias de lucha contra la pobreza (ELP) podrían ser un mecanismo adecuado para tal fin. En los últimos años,muchos países latinoamericanos han intentado tomar ese camino, aunque con resultados dispares.
Los países más pobres (Bolivia, Guyana, Honduras y Nicaragua) comenzaron a aplicar ELP a principios de la década actual en el marco de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados. El propósito era vincular las estrategias sectoriales con la reducción de la pobreza, supervisando los avances a fin de evaluar la eficacia de la estrategia. Sin embargo, en
algunos casos ha faltado continuidad en la aplicación de las políticas, no siempre se ha observado con regularidad el proceso participativo de toma de decisiones y es preciso reforzar los
procesos de monitoreo de la pobreza. Varios países de ingreso medio —Colombia, Guatemala, México, Paraguay y Perú— han formulado ELP o estrategias nacionales de desarrollo. En
algunos casos, estas estrategias han quedado plasmadas en documentos
de estrategia elaborados por el gobierno; en otros, son el resultado de un proceso participativo. La mayoría de esas estrategias todavía no han establecido adecuadamente las prioridades sobre la forma de encarar las principales limitaciones de la economía para que el crecimiento se traduzca en una reducción más eficaz de la pobreza.
Estas experiencias aportan tres enseñanzas principales:
Primero, el crecimiento sostenido es la piedra angular de la reducción de la pobreza, pero debe estar acompañado de estrategias que integren políticas económicas y sociales para que los pobres se beneficien del crecimiento y sean parte del proceso. La mayoría de los gobiernos de los países de ingreso bajo y mediano están prestando más atención al crecimiento y a las políticas que facilitan y fomentan la creación de empleo, sin recurrir exclusivamente a políticas asistenciales. Es necesario que los países consideren la reducción de la pobreza como un aspecto insoslayable de los proyectos de impulso al crecimiento y a la competitividad.
Segundo, al esbozar cualquier estrategia se debe priorizar y definir un conjunto adecuado y realista de políticas, y su correspondiente secuencia, tomando en cuenta las limitaciones
financieras, administrativas y políticas.
La estrategia debe distinguir entre “lo esencial y lo meramente deseable” (Grindle, 2004). Debe fijar una hoja de ruta, una secuencia y
unas estrategias de transición, especialmente cuando a corto plazo las reformas necesarias vayan a perjudicar a algunos segmentos. Hasta ahora los planes nacionales han sido, en muchos casos, una amplia colección de políticas bien intencionadas y objetivos válidos, lo cual indica que reducir la pobreza supone avanzar en múltiples frentes. Pero la tarea de fijar prioridades, aunque científica y políticamente compleja, es un paso esencial: supone identificar el conjunto de reformas que conviene aplicar para reducir más eficazmente la pobreza y en qué orden, dadas las limitaciones presupuestarias y la viabilidad política de las medidas. El reto para cada país es
establecer una estrategia que contemple tanto los recursos fiscales como los humanos, además del capital político, que requiere el cambio de políticas.
Tercero, es necesario monitorear y evaluar los progresos.Las estrategias formales de lucha contra la pobreza de los países pobres muy endeudados han incluido la implementación
de sistemas de seguimiento y evaluación. En varios países (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) ya se ha avanzado en la implementación de algunos aspectos de tales sistemas, que
permiten monitorear los indicadores financieros y de desempeño a nivel de programa y de sector, e incorporarlos a un sistema centralizado que alimente el proceso de asignación presupuestaria. Pero los progresos en este sentido son dispares y aún queda mucho camino por recorrer hasta que se institucionalicen dichos sistemas y una cultura orientada a los resultados.
Para que los recursos se empleen en la creación de oportunidades para los pobres, el Estado debe facilitar la rendición de cuentas y establecer mecanismos que permitan una supervisión
transparente y eficaz del uso de los recursos públicos.

Ante la persistencia de la pobreza y la desigualdad, se hace cada vez más evidente que la enorme disparidad entre ricos y pobres debe corregirse dando a estos últimos equidad social e igualdad
de acceso a los activos productivos para que puedan salir de la pobreza, acceder a las oportunidades del mercado de trabajo e incrementar así sus ingresos. De esa forma mejorarán también las perspectivas económicas de toda América Latina. En vista de las limitaciones financieras y políticas, sin embargo, el mayor desafío será definir e implementar las prioridades a las que deberán ajustarse las estrategias de lucha contra la pobreza.

PUEBLOS ORIGINARIOS DE AMERICA LATINA

 
                    
 
En diciembre de 1994, las Naciones Unidas proclamaron el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo (1995–2004).
En América Latina, donde alrededor del 10%de la población es indígena, ese período coincidió con el surgimiento de movimientosautóctonos que ejercieron una nueva y cada vez más poderosa influencia política.
En 1994 estalló en Chiapas, México, la rebelión zapatista; en Ecuador, varios grupos indígenas se lanzaron cinco veces a las calles,obligando al gobierno a negociar y provocando finalmente un cambio constitucional;en Bolivia se produjero manifestaciones similares que culminaron con el derrocamiento del Presidente Sánchez de Lozada en2003; en Guatemala, patria de Rigoberta Menchú, indígena maya ganadora delPremio Nobel, la encarnizada guerra civil terminó en 1996 con la firma de los Acuerdos de Paz, que incluyeron el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas; en 2000,Perú eligió su primer presidente de origenindígena,AlejandroToledo. Pero en el frente económico el cambio ha sido más lento. En un informe del Banco Mundial (Psacharopoulos y Patrinos) publicado en 1994 se presentó la primera evaluación regional del nivel de vida de los pueblos indígenas,en la que se encontraron pruebas sistemáticas de una situación socio económica muy inferior a la del promedio de la población. Diez años después, en otro importante estudio de seguimiento del Banco Mundial (Hall y Patrinos, 2005) se determinó que, pese a que se han puesto en práctica programas para mejorar el acceso
a la educación y a los servicios de salud,los indígenas siguen registrando las mayores y más persistentes tasas de pobreza de la región. Este lento avance representa un importante obstáculo para muchos países que procuran cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas de reducir a la mitad, para 2015, el índice de pobreza de 1990.
¿Quiénes son los pueblos indígenas de América Latina?
Si bien existe una gran diversidad, comparten ciertas características,como el idioma (aun cuando muchos ya no lo hablan con fluidez), la cultura y el apego a la tierra; todas ellas derivadas de un ancestro que se remonta a los habitantes originales de la región en tiempos precolombinos.
Se calcula que existen entre 28 millones y 43 millones de indígenas en la región.
En los cinco países con mayor población indígena —Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú— esta representa una significativa proporción demográfica (en Bolivia sonmayoría). Existen cientos de grupos indígenas: solo en México hay 56 grupos que hablan 62 idiomas.

Una profunda brecha

En el informe del Banco Mundial de 1994 se puso claramente de manifiesto que el bajo capital humano (educación y salud) explicaba las altas tasas de pobreza, vinculadas a
la exclusión social mediante la discriminación en el mercado de trabajo y el limitado acceso a los servicios públicos de educación y salud. ¿Cómo es el panorama en la actualidad?
Pobreza. En los cinco países mencionados, las tasas de pobreza de la población indígena se han mantenido prácticamente estancadas en el último decenio. En Bolivia,Guatemala y México, aunque bajaron las tasas nacionales de pobreza, en el caso de los pueblos indígenas la reducción fue menor o no hubo disminución alguna.
En Ecuador y Perú, en cambio, aumentó la tasa de pobreza general, pero se observó poco cambio en el caso de los indígenas.
Esto sugiere que los indígenas pueden verse menos afectados por las tendencias macroeconómicas, ya sean positivas o negativas, aunque en el caso de Ecuador
cabe deducir que, si bien es reducido el impacto negativo de una crisis en los hogares indígenas, les lleva más tiempo recuperarse. La brecha de pobreza (la diferencia entre el ingreso de los pobres y la línea de pobreza) en los pueblos indígenas también es más profunda, y se contrajo más lentamente durante el decenio si se la compara con la del resto dela población.
Educación. La educación es uno de los principales factores
para salir de la pobreza, pero los indígenas siguen recibiendo menos años de educación que la población no indígena (6 y 10 años respectivamente en Bolivia, y 3 y 6 años en Guatemala). En los años noventa se contrajo la brecha de escolaridad en todos los países, siguiendo las tendencias de los decenios anteriores, pero el incremento promedio de los ingresos por cada año adicional de escolaridad es ligeramente menor en los indígenas que en el resto de la población(6% y 9%, respectivamente, en Bolivia). Además, la brecha se amplía en los niveles superiores de educación, lo que puede deberse a la calidad de la educación que reciben los indígenas. Las recientes pruebas normalizadas de la región revelan que los estudiantes de origen indígena obtienen calificaciones significativamente más bajas (7% a 27% menores) en lectura y matemáticas.
Salud. Los indígenas —especialmente las mujeres y los niños— siguen teniendo menos acceso a los servicios básicos de salud, por lo que persisten importantes diferencias con la población no indígena en los indicadores de salud,desde la mortalidad materna hasta el número de nacimientos en hospitales y la cobertura inmunitaria. En los cinco países, la cobertura del seguro de salud es relativamente baja y cubre a menos del 50% de la población. En Bolivia, Guatemala
y México, la cobertura de las familias indígenas es muy inferior a la del resto de la población. Los niños indígenas siguen presentando tasas extremadamente altas de desnutrición,incluso en países que casi han eliminado este problema. En México, el 6% de los niños de todo el país tiene un peso inferior al normal, pero la cifra asciende a casi el 20% en los niños indígenas.
Trabajo. Los indígenas padecen significativas desventajas
en el mercado laboral en toda la región. A fines de 2004, la parte “no explicada” de la diferencia de ingresos entre indígenas y no indígenas representaba de un cuarto
a poco más de la mitad del diferencial total, con un promedio de alrededor del 42%. Mientras que casi la mitad del diferencial de ingresos puede deberse a mejoras en el
capital humano (educación, destrezas y habilidades que los indígenas aportan al mercado de trabajo), la otra mitad puede deberse a la discriminación laboral u otros
factores que sobre los cuales los indígenas tienen poco control.

"DISCRIMINACIÓN ENTRE LA POBLACIÓN BLANCA Y NEGRA DE EEUU"

EE.UU.: pobreza y desigualdad

Al caminar por las calles de la pequeña Haití, un barrio ubicado en el corazón de Miami, Florida, y poblado mayormente por inmigrantes haitianos, es posible enfrentarse cara a cara con la pobreza.

                                               


Casas precarias y de paredes descoloridas, cuyo deterioro desafía a los constantes huracanes e inundaciones que sufre la ciudad continuamente; niños y adultos deambulando por las calles, y tiendas con anuncios en creole, son el común denominador de la zona.

Paradójicamente, alcanza con caminar un par de cuadras para enterarse que el barrio colinda con otro, Coconut Grove, donde la prosperidad y la riqueza emanan de los escaparates de las tiendas, los yates y las grandes propiedades.

Pero este contraste entre dos mundos tan diferentes no sólo ocurre en Miami. Es posible observarlo en casi todos los estados. De hecho, los pobres en Estados Unidos suman 37 millones y representan un 12.6% (apenas una décima por debajo de 2004) del total de la población del país, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

La cifra sorprende si se piensa que EE.UU. es una potencia económica mundial, con un ingreso familiar medio de US$ 46.300 anuales y séptimo en el ranking del índice de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que lo ubica entre los mejores lugares del planeta para vivir y prosperar

Y más aún cuando cientos de personas provenientes de diferentes regiones del planeta, pierden la vida diariamente al intentar cruzar la frontera con el único objetivo de buscar un trabajo que los haga progresar.

Pobreza "disfrazada"

No se pude negar, sin embargo, que la pobreza en Estados Unidos es bastante diferente a la que se puede observar en las calles de cualquier ciudad de Latinoamérica o en algún pueblito perdido en África o Asia. La pobreza en Estados Unidos existe pero está "disfrazada".
Es difícil imaginar a un pobre en Latinoamérica viviendo en su casa con aire acondicionado o calefacción central, mucho más con un auto, aunque sea un modelo de hace 30 años atrás, estacionado en la acera.

En Estados Unidos, una persona puede contar con todos esos "lujos" pero seguir siendo pobre. Después de todo, puede no tener trabajo, o no poder cubrir sus gastos de educación y/o la salud, ni tener casa propia, ni cuenta en el banco. En pocas palabras, los pilares del sueño americano de prosperidad y desarrollo.

Minorías, entre los más pobres

Los datos más recientes de la Oficina del Censo arrojan que la pobreza en Estados Unidos tiene color y edad. Entre los más pobres están los inmigrantes, la población afro-americana y los niños.

Cerca de un cuarto de la población negra (uno de cada cuatro), un 21,8% de los hispanos (uno de cada cinco) y el 8,3% de los blancos americanos (uno de cada ocho), viven en la pobreza. Es decir, no pueden ni siquiera cumplir sus necesidades básicas de alimentos, vestimenta y vivienda.

La oficina del Censo considera pobres a las familias formadas por cuatro personas que viven con ingresos inferiores a los US$19.971 al año, y a los individuos con ingresos menores a US$ 9.973 anuales.

Más grave aún, el informe de la oficina del Censo indica que un tercio de los que son pobres son niños y que éstos son justamente hijos de afro-americanos, hispanos u otros inmigrantes.

La tasa de pobreza infantil alcanza el 17,6%, o 12,9 millones de niños. De los cuales, el 28,3% pertenece a los hispanos, el 34,5% a los afro-americanos y un 10% a los blancos estadounidenses.
Los datos de la Oficina del Censo no sólo muestran las amplias disparidades que existen entre los grupos étnicos (blancos, negros e hispanos), sino también entre los estados.

Para muestra un botón. El ingreso medio de la población afro-americana asciende a US$30.858 anuales, apenas un 61% del ingreso de los blancos estadounidenses, mientras que en Nueva Jersey, el ingreso medio asciende a US$ 61.672, un 87,2% más que en Mississippi.

Las ciudades más pobres de Estados Unidos son Cleveland (32,4%), Detroit (31,4%) y Miami (28,3%).

Por qué hay tantos pobres?

Aunque Estados Unidos es considerado una super potencia. La pobreza, como las cifras lo indican, sigue siendo un problema.

Si bien la economía estadounidense se muestra floreciente, lo cierto es que el reparto ha sido desigual y que no ha generado trabajo e ingresos suficientes para todos.

Según la Oficina de Estudios Laborales, la economía estadounidense creó unos 2 millones de puestos de trabajo no agrícolas en 2005, lo que permitió reducir la tasa de desempleo a su nivel más bajo en cinco años (4,6% o 7 millones de personas).

Pero la expansión del mercado laboral no ha sido uniforme y todavía no se recupera por completo de la recesión económica que sufrió el país en 2001.

Las minorías (afro-americanos, hispanos y adolescentes en busca de trabajo) siguen siendo las menos afortunadas a la hora de encontrar trabajo y eso se traduce en los altos niveles de pobreza entre estos grupos.

Las cifras hablan por sí mismas y no hacen más que mostrar que el sueño americano de una vida próspera y sin problemas económicos, sigue siendo inalcanzable, al menos para algunos estadounidenses, pero más que nada para las minorías, entre ellas, los inmigrantes que un día dejaron su tierra con la ilusión de encontrar una vida mejor.

"SUBURBIOS: LA POBREZA OCULTA DE EEUU"

Más desigualdad social en EE.UU

El salario real de los trabajadores estadounidenses viene declinando desde los años 70, afirma el autor. Por eso, agrega, se justifica que los trabajadores sostengan sistemáticamente que ganarse la vida es hoy es más difícil de lo que fue una generación atrás. Y dice que uno de los mejores ejemplos es el tratamiento del seguro de salud.


                                    

Todavía hay expertos que hablan de lo bien que anda la economía de los Estados Unidos. Pero la mayoría de los analistas finalmente se están dando cuenta de que los estadounidenses tienen buenas razones para estar disconformes con el estado de la economía: aunque el crecimiento del PBI fue muy bueno en los últimos años, los trabajadores, en su inmensa mayoría, vieron cómo sus salarios quedaban retrasados respecto de la inflación y cómo se deterioraban sus beneficios.

La desconexión entre el crecimiento general de la economía y el creciente deterioro de la situación económica de muchos trabajadores estadounidenses probablemente jugará un papel importante en noviembre, en parte por lo muy alejado de esta realidad que parece estar el presidente George Bush: cuanto más insiste en que Estados Unidos tiene una economía floreciente, más se enojan los votantes. Pero la desconexión no empezó ni terminará con Bush, a menos que haya un gran cambio de las políticas.

De hecho, el estancamiento del salario real —la remuneración ajustada por inflación— ya tiene más de 30 años. El salario real de los trabajadores sin funciones de supervisión alcanzó un pico a comienzos de los años 70, cuando concluía el boom de la posguerra. Desde entonces, los trabajadores a veces ganaron terreno, otras veces lo perdieron, pero nunca obtuvieron tanto dinero por hora como en 1973.

Mientras tanto, el retroceso de los beneficios de los trabajadores comenzó en la época de Ronald Reagan, si bien registró una mejora temporaria durante el boom de la gestión de Bill Clinton. El beneficio más crucial, la cobertura de salud conectada con el empleo, viene retrocediendo rápidamente desde el año 2000.

Los trabajadores comunes parecen entender mejor que la mayoría de los analistas políticos la desconexión de larga data entre el crecimiento económico y sus patrimonios. Veamos, por ejemplo, los resultados de una nueva encuesta del Pew Research Center a los trabajadores de Estados Unidos.

Según esta investigación, los trabajadores perciben una tendencia descendente de muchos años en lo que respecta a su situación económica. Para la mayoría, hoy es más difícil tener un pasar decente que hace 20 ó 30 años. Y son muchos los que sostienen que los beneficios laborales también sufrieron un proceso de deterioro.



El color del ingreso

¿Acaso los trabajadores ven el pasado color de rosa? El informe parece sugerir que así es: una de sus secciones, donde se muestra que los trabajadores encuestados en 1997 también dijeron que en aquel momento era más difícil vivir decentemente que antes, lleva el nombre de "Como siempre, la gente dice que todo tiempo pasado fue mejor".

Pero como hemos visto, el salario real viene declinando desde los años 70, de modo que se justifica que los trabajadores sostengan sistemáticamente que ganarse la vida es hoy es más difícil de lo que fue una generación atrás.

Por el otro lado, la preocupación de los trabajadores por el empeoramiento de sus beneficios es nueva. En 1997, una gran cantidad de trabajadores señaló que los beneficios laborales eran mejores que en los años anteriores. Y esa posición también era justificable: en 1997, la crisis del sistema de salud, que pocos años antes había sido un tema político de gran importancia, parecía haber entrado en remisión. Los costos médicos eran relativamente estables y, en un mercado laboral tenso, los empleadores competían por ofrecer mejoras en los beneficios. Los trabajadores sentían, con razón, que los beneficios eran bastante adecuados en términos históricos.

Pero hoy, la crisis del sistema está de vuelta porque los costos médicos aumentan rápidamente y porque estamos viviendo en una economía cada vez más "walmartizada", en la que incluso los grandes empleadores que embolsan enormes ganancias ofrecen beneficios exiguos. El seguro de salud como beneficio laboral comenzó a desbarrancarse con la recesión de 2001 y la caída no se detuvo pese a la recuperación económica.

El último censo de ingresos, pobreza y seguros de salud, difundido la semana pasada, revela que en 2005, tras cuatro años de expansión económica, el porcentaje de estadounidenses con cobertura privada de algún tipo cayó a su nivel más bajo desde 1987. Y los habitantes de Estados Unidos sienten, otra vez con razón, que los beneficios sufrieron un retroceso.

¿Por qué a los trabajadores les ha ido tan mal en una nación rica que se sigue enriqueciendo? La respuesta es motivo de discusión, pero pienso que encierra un fuerte componente político: lo que vemos hoy es el resultado de 25 años de políticas que socavaron sistemáticamente la capacidad de negociación de los trabajadores.

Sin embargo, considero que ahora lo importante es si, de una vez por todas, vamos a intentar hacer algo respecto a la gran desconexión. Quizás subir los salarios no sea tarea fácil, pero no lo sabremos hasta intentarlo.

En cuanto al deterioro de los beneficios, puedo decirles que todos los demás países desarrollados le proporcionan cobertura médica a su gente y gastan menos en salud que nosotros.

En otras palabras, la gran desconexión es el mejor argumento que puede esgrimir un populismo audaz e inteligente. Sólo necesitamos algunos políticos audaces e inteligentes.

AGROCOMBUSTIBLES EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

El contexto internacional de los agrocombustibles
        


Diversos factores internacionales actúan directamente en promover los agrocombustibles. Por un lado actúa la mayor relevancia que adquieren los temas ambientales globales y los compromisos internacionales ambientales. Por otro lado, existen factores propios de los mercados internacionales y regionales de energéticos. Finalmente, también actúan aspectos geopolíticos, que incluyen tanto intereses comerciales clásicos como la marcha de la integración regional en el continente.


Debate ambiental internacional y compromisos regionales

En diversas ocasiones, los gobiernos de América Latina y el Caribe han asumido compromisos para incorporar energías alternativas y de menor impacto ambiental. En agosto de 2002 se presentó, en la cumbre de Desarrollo Sustentable de Johannesburgo, la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible 6. En ella los países latinoamericanos se comprometieron a “implementar el uso en la región, de al menos un 10% de energía renovable del porcentaje total energético de la región para el año 2010”. El mismo compromiso se mantuvo dos años después en la Conferencia Mundial de Energías Renovables de Bonn (junio de 2004).

Sin embargo el convenio internacional que más está influyendo en la creciente demanda de agrocombustibles es el Protocolo de Kioto (celebrado en el marco de la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas). Es un acuerdo vinculante que obliga a las partes a reducir las emisiones de gases originados en la quema de combustibles fósiles y otras fuentes. Los límites impuestos a los países “desarrollados” que aparecen en el Anexo I de la Convención de Cambio Climático, los obligan a buscar alternativas que reduzcan el consumo de hidrocarburos. En el marco de estos acuerdos se le atribuye una “emisión cero” a la quema de agrocombustibles, ya que en virtud del ciclo natural del carbono, éste es reabsorbido en los cultivos. Por lo tanto, toda sustitución de combustibles fósiles por estos nuevos combustibles renovables implica una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En virtud de los grandes volúmenes de consumo de gasolinas y gasóleos en los países con obligación de reducción de emisiones y su baja disponibilidad de tierras para cultivo (como ocurre con la Unión Europea y Japón, por ejemplo), el mercado internacional de los agrocombustibles ha despertado un interés renovado y creciente.


El mercado de hidrocarburos


Los vaivenes en el precio del petróleo y sus derivados, y en especial los picos de altos precios que se han observado en los últimos años, explican el interés en los combustibles alternativos tales como los obtenidos a partir de cultivos. Hay analistas que consideran que los aumentos en el precio del barril del petróleo se deben sobre todo a la inestabilidad en Oriente Medio (en especial la ocupación de Irak). Sin embargo, también cobra mayor importancia el reconocimiento de que nos estamos aproximando al pico de extracción máxima diaria de hidrocarburos, y de ahora en más la producción mundial comenzará a caer. En efecto, no se encuentran nuevos yacimientos de envergadura, y es posible que casi la mitad de todo el stock global ya ha sido extraído o se encuentra bajo explotación.

Muchos analistas consideran que el cenit de producción ocurrirá antes del 2010, y hasta el Dr. Shokri Ghanem, "Premio Ejecutivo petrolero del año 2006" y participante en cargos directivos de la OPEP, ha reconocido la inminencia del problema
7.

Al aumentar el precio del barril del petróleo desaparecen las diferencias con los costos de producción de combustibles a partir de cultivos. Por ejemplo, el bioetanol de caña de azúcar de Brasil se hace competitivo cuando el precio del barril de petróleo supera los 35 dólares; en cambio, el bioetanol de maíz de EE.UU. es viable con precios del barril mayor a US$ 45 (Torre Ugarte, 2006).

Asimismo, hay países claves que desean reducir su dependencia de la importación de hidrocarburos. Por un lado, Estados Unidos busca bajar las importaciones de petróleo desde Venezuela y el Medio Oriente, y esta razón ha sido explícitamente
invocada en las medidas de promoción de bioenergías. Por otro lado, varias naciones europeas buscan también reducir las compras de hidrocarburos desde Rusia y otras repúblicas centroasiáticas.


Cambios en las estrategias energéticas

Los factores indicados más arriba generan cambios en las estrategias energéticas, donde se abren nuevas puertas para bioenergías, y además se crea un mercado internacional en agrocombustibles, el que a su vez es una fuerza de promoción en las naciones en desarrollo. La mayor parte de los países industrializados han establecido políticas para aumentar la proporción de agrocombustibles en sus respectivas matrices energéticas.

La Unión Europea ha fijado como objetivo que un 10% de su consumo de combustibles del año 2020 provenga de las biomasas. La unión es un pequeño productor de bioetanol pero muy importante de biodiesel (especialmente Alemania), aunque sus costos de producción son altos. Se generaron 902 millones lt de bioetanol y 458 millones lt de biodiesel que se obtienen de un mayor número de variedades (Jank, 2007).

Por su parte, en Estados Unidos el presidente G.W. Bush presentó su plan “Veinte en Diez” que pretende reducir en 20 % el uso de gasolina du-rante los próximos diez años. Entre otras cuestiones, esto presupone aumentar el suministro de combustibles renovables y alternativos alcanzando los 35 000 millones de galones (unos 132 000 millones litros) de combustibles alternativos en 2017, lo que representa el 15% del consumo anual de gasolina esperado para esa fecha 8. En cuanto al uso doméstico, los representantes de las grandes fábricas de automóviles (General Motors, Ford y Chrysler), en un encuentro con el presidente Bush, se comprometieron a que la mitad de su producción hacia el 2012 será de vehículos que funcionarán con una alta proporción en base a bioetanol. Finalmente, Japón está dando los primeros pasos para ampliar su consumo de bioetanol, primero a gasolinas adicionadas al 3% y luego al 10%. Se espera que Japón compre 1,8 millones lts/año a Brasil para atender esa demanda. Estas medidas tendrán un impacto directo en promover el aumento de la producción de agrocombustibles en América Latina.

En muchos casos estos cambios generan una demanda por agrocombustibles que serán comprados a proveedores internacionales, donde se abren muchas oportunidades comerciales para las naciones latinoamericanas. De esta manera, lo que se inició como una cuestión promovida por aspectos ambientales como el combate al cambio climático y la búsqueda de energías alternativas, se convierte además en un mercado global cada vez más importante, y con potencialidades de crecimiento enormes. Varios países de América Latina ya se están insertando en la comercialización global de agrocombustibles, donde Brasil es un claro ejemplo de exportaciones hacia Estados Unidos.


La nueva geopolítica energética de América Latina

El interés por los agrocombustibles en América Latina también debe ser analizado a la luz del contexto geopolítico de la región. Se mantienen diversas tensiones en la comercialización energética entre exportadores e importadores, especialmente de gas natural. Los casos más destacados son las controversias entre Bolivia y Brasil por el precio, control y propiedad sobre las explotaciones y comercialización del gas boliviano hacia Brasil, su principal comprador; han tenido lugar crisis de suministro en Argentina, que han obligado a suspender las exportaciones hacia Chile y Uruguay; Bolivia no comercializa gas natural con Chile, y Perú ha comprometido casi toda su producción hacia destinos fuera del continente.

Pero por otro lado, se concretaron acuerdos energéticos (como los de Venezuela y Colombia, y Bolivia con Argentina). Asimismo, se acaba de celebrar una cumbre presidencial sobre energía en Suramérica (Isla Margarita, Venezuela), donde se ha conformado un Consejo Energético en el marco de la Comunidad Sudamericana de Naciones. El énfasis de estas negociaciones apunta al petróleo y el gas natural, y en establecer interconexiones de energía y liberalizar el comercio regional. Los acuerdos regionales, tales como la Comunidad Andina de Naciones o MERCOSUR, no han logrado generar estrategias supraregionales para la energía ni políticas energéticas coordinadas. Hasta ahora el énfasis se ha puesto en las interconexiones físicas (oleoductos, gasoductos, y líneas de alta tensión) (véase Honty 2006).

La atención hacia los agrocombustibles se suma recientemente a esas discusiones, y lo hace por motivos muy disímiles. Por un lado, en algunos países se ha visto a los agrocombustibles como una opción para reducir la dependencia de los hidrocarburos y generar autosuficiencia (es el caso de la primera etapa de Brasil). Este es un factor muy importante en los países que son importadores netos de hidrocarburos. Posiblemente esta sea una razón sustantiva actualmente en países como Colombia. Incluso exportadores, como Ecuador, ha iniciado programas de agrocombustibles para su consumo interno (debido a sus limitaciones en disponer de combustible refinado). Por otro lado, más recientemente se han sumado los intereses exportadores, concibiendo a los agrocombustibles como otra mercadería que se puede comercializar con el mundo. Esta orientación es posible en países que cuentan con potencialidades agrícolas adecuadas, y tierra suficiente como para dedicarle superficies significativas que aseguran obtener un volumen exportable. Esta razón parece estar detrás de algunos proyectos más recientes en Brasil, y parece prevalecer en Argentina. Por lo tanto, es indispensable reconocer que existen posturas muy diferentes entre los países latinoamericanos.

Asimismo, el contexto regional se complica todavía más cuando se incorporan las influencias, presiones y promociones desde otras regiones. El caso más evidente han sido las recientes acciones desde Estados Unidos, especialmente con Brasil, y el nuevo papel que se ha autoasignado el Banco Interamericano de Desarrollo en promover los agrocombustibles. Los aspectos más destacados de esas relaciones se analizan más abajo.

Estas tensiones desembocaron en una polémica pública entre altas figuras gubernamentales sobre el papel y los efectos de los agrocombustibles. El intercambio se originó en declaraciones críticas del presidente Hugo Chávez (Venezuela), y un artículo de prensa de Fidel Castro (Cuba), cuestionando a los agrocombustibles, por problemas como el probable desplazamiento de cultivos para la alimentación y su dependencia de las compras originadas en Estados Unidos.

A su vez, el presidente Lula da Silva (Brasil), en un artículo específicamente enfocado en los agrocombustibles y los negocios con EE.UU., rechaza algunas de las advertencias sobre los impactos ambientales y sobre la alimentación 9; otros altos funcionarios brasileños apuntaron en el mismo sentido. Recordemos además que esos intercambios se dieron en el marco de la gira del presidente de Estados Unidos, G.W. Bush a varios países latinoamericanos.

A pesar de ese intercambio, el caso de los agrocombustibles fue discutido en la cumbre sudamericana de energía de Isla Margarita (Venezuela). Su uso y promoción fue defendido por Brasil, y apoyado por otros países (especialmente Colombia,
Uruguay, Chile, e incluso en los hechos hasta Argentina). En la declaración finalmente aprobada en ese encuentro por los presidentes se expresa el “reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética suramericana”, y se acuerda conjugar “esfuerzos para intercambiar experiencias realizadas en la región, con miras a lograr la máxima eficiencia en el empleo de estas fuentes, de forma tal, que promueva el desarrollo social, tecnológico agrícola y productivo” 10.


Estados Unidos y los agrocombustibles sudamericanos

Es necesario analizar en mayor detalle el reciente acercamiento entre Estados Unidos y otros países latinoamericanos, y en particular Brasil. Esas conversaciones han generado una polémica política, tienen impactos en los mercados de la energía, y ofrecen algunas pistas sobre el posible futuro del sector de combustibles de base agrícola, ya que Brasil y Estados Unidos se disputan los dos primeros lugares en la producción de bioetanol, Estados Unidos es el mayor consumidor de combustible del planeta, mientras que Brasil es el que tiene la mayor experiencia en ese sector y posee tierra disponible para aumentar todavía más esos cultivos.

Como se indicó arriba, Washington está otorgando creciente atención a los agrocombustibles tanto domésticos como importados. El plan “Veinte en Diez” (comentado anteriormente) apunta a alcanzar a 36 millones de hectáreas cultivadas con maíz durante 2007 para producir bioetanol. Sin embargo allí se enfrenta el problema del menor rendimiento del grano maíz como materia prima para la elaboración del etanol, mientras que la caña de azúcar es más eficiente en este sentido 11. Por lo tanto el país está interesado en contar con fuentes alternativas para importar biocombustibles, y además observa con atención las tecnologías desarrolladas en Brasil.

Es así que Estados Unidos promueve este sector en América Latina, y en esa tarea se ha aliado con la administración Lula da Silva en Brasil y el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El exgobernador del estado de Florida, Jeb Bush (hermano del actual presidente), junto al ex ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, y al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Moreno, anunció en Miami el lanzamiento de la Comisión Interamericana de Etanol. Su propósito es fomentar el uso de etanol en el continente americano. Al momento del lanzamiento, Jeb Bush (que dejó la gobernación de Florida para dedicarse a presidir esta comisión) hizo hincapié en los beneficios de esta iniciativa para su país: “A través de esta Comisión, Florida tiene la oportunidad de ubicarse a la vanguardia en promover una política energética que fortalezca la seguridad nacional, estimule el desarrollo económico, aumente la protección del medio ambiente y fomente el libre comercio dentro del hemisferio” 12. Obviamente el objetivo de Estados Unidos es el acceso al etanol brasileño de caña de azúcar, bastante más barato que el estadounidense producido a partir del grano de maíz.

Por su parte, para Brasil este acuerdo puede significar importantes ingresos en divisas por exportación de bioetanol. La posibilidad de ser el abastecedor de ese 15% del consumo de gasolina estadounidense en el 2017 implica multiplicar por ocho su producción actual. Brasil también procura mejorar sus capacidades para la investigación en la fabricación de etanol a partir de lignocelulosa.

Finalmente, Brasil es uno de los principales promotores de otorgarle el reconocimiento de “commodity” al bioetanol bajo las reglas de la OMC (Organización Mundial de Comercio), de manera de flexibilizar su comercialización. En el mismo sentido, Brasil reclama que el gobierno de Estados Unidos reduzca o elimine los aranceles que se impone a sus importaciones. Esas tarifas aduaneras y los altos costos de los fletes reducen la competitividad exportadora del bioetanol brasileño hacia Estados Unidos. A su vez, esas trabas comerciales son una protección indirecta para la producción estadounidense de bioetanol a partir del maíz, que en buena medida beneficia especialmente a las grandes empresas graneleras.